dolor de cabeza

¡Qué dolor de cabeza! – Aprende a sanar con BioKausay.

Hola!! qué lindo poder volver a compartir este espacio!!! y este tema. ¡Qué dolor de cabeza. Aprende a sanar con Bio Kausay!

Antes que nada y como siempre recomendamos, si sientes algún síntoma debes acudir a un médico para lograr un diagnóstico preciso. Los dolores de cabeza pueden aparecer por diversos factores que merecen ser atendidos para luego tratarlos adecuadamente. Dicho esto vamos a definir algunos términos comunes en esta patología.
Cefaleas: o lo que habitualmente denominamos dolor de cabeza es un síntoma que afecta a más de la mitad de la población y provoca dolores que pueden llegar a ser incapacitantes. Cuando el dolor de cabeza es consecuencia de otra enfermedad, se denominan cefaleas secundarias.
Migrañas: cuando además de manifestarse en un dolor de cabeza intenso puede acompañarse de otros síntomas (vómitos, intolerancia a la luz y al sonido, etc.) y es también extremadamente incapacitante.
En general estas patologías tienen un tratamiento principalmente para poder convivir con ellos. Hoy te propongo explorar emocionalmente su lógica biológica para comprender los mensajes y aprendizajes que nos ofrecen, desde el camino de sanación Kausay. Asi que cuando alguien diga : “Qué dolor de cabeza”. “Sana con Bio Kausay también”, podrá ser tu respuesta.
La cabeza simboliza el pensamiento, la intelectualidad pero además está en la parte más alta del cuerpo, en contacto con el cielo, el padre o arquetipo paterno, lo superior, la religión.
Cada zona de la cabeza nos da mucha más precisión, por ejemplo la zona de los ojos con lo que veo o no quiero ver, la nuca con los duelos pendientes o el pasado, a los costados de la cabeza con lo temporal.

El principal conflicto que acompaña este síntoma es la “desvalorización” el no poder ser lo suficientemente bueno/a con lo que hago con la cabeza (pensar, razonar, interpretar, resolver, etc.). La desvalorización sucede por una “comparación” de uno mismo respecto a:
1. los demás que son mejores que yo.
2. lo que creo debería ser y no alcanzo.
3. lo que esperan los otros que logre
.
Esa desvalorización está directamente relacionada con la intelectualidad, tanto por saturación o exceso (no puedo pensar más) como por incapacidad de estar a la altura con mi razonamiento, no poder encontrar soluciones a los problemas.
Por ejemplo un alumno que debe dar exámenes y siente que su “cabeza no le da”, por más que estudie nada queda en su cabeza, más la exigencia de tener que demostrar sus resultados al padre. O el empleado que no puede dar su máximo rendimiento intelectual al jefe: “no logro hacer tanto o ser tan bueno como …”.
La desvalorización esconde una impotencia, querer hacer y no poder, tener que esforzarme al máximo aunque nunca lo alcanzaré. Es pensar constantemente en encontrar una mejor opción en el laberinto de mi cabeza y como no lo logro, el dolor de cabeza me ayudará para dejar de pensar!!
La autoexigencia y el deber ser “perfecto/a” enmascara una necesidad inconsciente de reconocimiento y aceptación, en primer lugar hacia los padres, pero luego se expande a todo el mundo.
Es una búsqueda soslayada de atención, de cariño, la necesidad de un abrazo que permita ser recibido/a en la familia, una bendición (mano sobre la cabeza). Quien me bendice es la autoridad, el padre o quien cumpla esa función en la familia. Pero si lo estamos buscando afuera no es más que un indicador de lo que sucede en nuestros estados internos y podríamos preguntarnos:

  • ¿Es real que deba ser “el/la mejor”?
  • ¿Qué sucedería si me doy el permiso de equivocarme?
  • ¿Es verdad que nadie más pueda hacerlo por mí?
  • ¿A quién necesitamos demostrárselo hoy?
  • ¿Para qué soy tan duro conmigo?

La lección es volver a ser “humanos”!! 

En esta escuela de la vida venimos a aprender, y para hacerlo necesitamos equivocarnos. Darnos cuenta de que podemos ser imperfectos y que siempre existirá una gran cantidad de cariño alrededor, de amigos, familia, allegados. Esas personas nos aman por “quienes somos”, no por lo que hacemos o dejamos de hacer.
Ser conscientes de cada “gracias” que nos dicen mirándonos a los ojos, cada sonrisa que nos regalan nos da la oportunidad de aprender a abrir el corazón y recibir cariño. Es hora de darnos cuenta de que si nos liberamos de la exigencia y somos felices, la gente que nos ama seguirá haciéndolo, que podemos pedir ayuda y tendremos una mano tendida para sostenernos.
Mírate al espejo y háblate con palabras cariñosas como a un niño/a que está enojado/a porque no le sale la tarea, sé amable contigo, abrázate … siempre tenemos una nueva oportunidad para ser quienes realmente somos. Ahora ya sabes frente a Qué dolor de cabeza. Aprende a sanar con Bio Kausay.

La curiosa paradoja es que cuando me acepto tal como soy, entonces puedo cambiar.

Carl Rogers
¿qUÉ VAS A HACER HOY POR TÍ?

Fabián Garella.

(Lo que escribimos en este blog no reemplaza consejos médicos , otras terapias o ciencias . FabiánGarella® y Kausay® agradecen la posibilidad de los medios virtuales para sembrar en su público actividades y publicaciones de intereses comunes. Este material y otros publicados son meramente de carácter informativo. Su condición no nos permite hacernos responsables por cualquier acción o inacción de parte de los lectores.)

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